Asistimos en España a un pulso testosterónico sobre quién tiene la patria más larga.
Y en ese forzado pulso gana siempre la ultraderecha, gana Trump,
que además dedica fondos millonarios a subvencionar los chiringuitos ultraderechistas europeos y españoles .
Las izquierdas aún pueden –y deben– defender unas políticas migratorias eficientes y respetuosas con los valores europeos y los derechos humanos.
No caigamos en la trampa del patrioterismo barato..

martes, 28 de mayo de 2013

¿Por qué ahora sólo están golpeando los islamistas y la ultraderecha?

Posiblemente sea sólo una impresión provisional, que dentro de poco tiempo quedará borrada por acontecimientos de otra índole. Pero por el momento, y desde hace ya bastantes semanas, en la crónica europea de la política no institucional han dejado de destacar las noticias de movilizaciones sociales. Y, por el contrario, lo que mandan son los atentados islamistas "espontáneos", las manifestaciones de la derecha religiosa francesa, la presión de la ultraderecha en varios países o el estallido en los barrios marginados de Estocolmo.

El único elemento que vincula unos y otros hechos es justamente que sus protagonistas no son las grandes masas que están siendo golpeadas por la crisis económica y por las políticas de austeridad que aplican los gobiernos del continente.

La violencia, como expresión de la desesperación de las minorías marginadas, es tan inquietante como la radicalización de amplios sectores de la derecha que se está produciendo en toda Europa, y también en España. Pero no menos preocupante es la pérdida de capacidad de movilización que parece aquejar en estos momentos a la izquierda del continente, incluyendo en ese concepto a los nuevos movimientos sociales.el continente.