Asistimos en España a un pulso testosterónico sobre quién tiene la patria más larga.
Y en ese forzado pulso gana siempre la ultraderecha, gana Trump,
que además dedica fondos millonarios a subvencionar los chiringuitos ultraderechistas europeos y españoles .
Las izquierdas aún pueden –y deben– defender unas políticas migratorias eficientes y respetuosas con los valores europeos y los derechos humanos.
No caigamos en la trampa del patrioterismo barato..

sábado, 11 de mayo de 2013

Tras el partido de hoy (2-1), el cambio de catedral se ve con más traquilidad

Impresionante vista aérea de las obras de San Mamés Barria. 
Ya podemos intuir cómo será la fisonomía final del nuevo estadio del Athletic.