Asistimos en España a un pulso testosterónico sobre quién tiene la patria más larga.
Y en ese forzado pulso gana siempre la ultraderecha, gana Trump,
que además dedica fondos millonarios a subvencionar los chiringuitos ultraderechistas europeos y españoles .
Las izquierdas aún pueden –y deben– defender unas políticas migratorias eficientes y respetuosas con los valores europeos y los derechos humanos.
No caigamos en la trampa del patrioterismo barato..

miércoles, 22 de mayo de 2013

Una misma visión dos interpretaciones diferentes.



La incidencia del cómo me siento en lo que observo, 
en lo que veo,en lo que más me llama la atención, 
en lo que aprendo es evidente.