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martes, 11 de junio de 2013

De demonios, endemoniados, "roucos" y varios

La mayoría de ‘demonios’ que hay que ‘exorcizar’ tienen nombres de persona, y de estructuras políticas y económicas que oprimen al ser humano.


Hace unos días los medios de comunicación se hicieron eco de un supuesto exorcismo realizado en Pentecostés por el Papa Francisco, que rápidamente fue desmentido por el Vaticano. Sin embargo, un conocido exorcista de la diócesis de Roma salió a la palestra para afirmar que se trataba de un mexicano que realmente sí estaba poseído por cuatro demonios. 

Lo terrible fue cuando este exorcista explicó el motivo de la supuesta posesión demoníaca: se trataría de una especie de mensaje divino para que los obispos mexicanos se opusieran más firmemente a la ley de aborto promulgada por el Gobierno de su país.

La aberración teológica e intelectual de esta afirmación es evidente. ¡Ni más ni menos se afirma que Dios habría permitido la posesión demoníaca de un inocente para transmitir de manera oscura un mensaje que sólo determinadas personas pueden interpretar (y, en este caso, parece ser que únicamente éste y algún otro exorcista mexicano)! 

¿Tiene esto algo que ver con el Dios de Jesús de Nazaret y con una sana teología? Por supuesto que no. Curiosamente, por las mismas fechas, algunos medios de comunicación informaron de la preocupación por parte del arzobispado de Madrid por formar nuevos exorcistas «para cubrir el vacío que existe en la capital y ante la demanda que siempre ha habido y sigue habiendo».

J.L. De León Azcárate en El Correo 09/06/13

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