Asistimos en España a un pulso testosterónico sobre quién tiene la patria más larga. Y en ese forzado pulso gana siempre la ultraderecha, gana Trump, que además dedica fondos millonarios a subvencionar los chiringuitos ultraderechistas europeos y españoles . Las izquierdas aún pueden –y deben– defender unas políticas migratorias eficientes y respetuosas con los valores europeos y los derechos humanos. No caigamos en la trampa del patrioterismo barato..
domingo, 30 de junio de 2013
Arranca el puente en Sopelana
Nunca es tarde si la dicha es buena.
Del pueblo a la playa sin tener que atravesar la carretera general.
Las vallas señalan el comienzo de unas obras largamente esperadas.