Dicen que, sin duda alguna, él es aquel que ayer tuvo su gran noche. Y aunque no sabe nadie la dificultad que ha conllevado el poner en pie esa celebración, todos sabían que ese concierto se convertiría en un gran escándalo.
Lo podemos tomar a chiste, pero no es admisible que mientras se está discutiendo el posible número de comensales en Navidad en las casas de la ciudadanía normal y corriente, y que muchas administraciones evitan todo tipo de eventos para dificultar los contagios, en el Madrid de Ayuso y del PP renegado se celebren encuentros de 5.000 personas.
Entiendo que para ser foco de atención informativa a veces hay que decir burradas.
Espero que el PNV mantenga la sensatez y no le siga la corriente.
Sería una gran estupidez.
