Asistimos en España a un pulso testosterónico sobre quién tiene la patria más larga.
Y en ese forzado pulso gana siempre la ultraderecha, gana Trump,
que además dedica fondos millonarios a subvencionar los chiringuitos ultraderechistas europeos y españoles .
Las izquierdas aún pueden –y deben– defender unas políticas migratorias eficientes y respetuosas con los valores europeos y los derechos humanos.
No caigamos en la trampa del patrioterismo barato..

jueves, 24 de diciembre de 2020

Primicia: El inicio del discurso del rey ...
... y sus consecuencias en la prensa

( Para los que viven en su burbuja)
A ver si les estalla de una vez ... y aterrizan.