Asistimos en España a un pulso testosterónico sobre quién tiene la patria más larga.
Y en ese forzado pulso gana siempre la ultraderecha, gana Trump,
que además dedica fondos millonarios a subvencionar los chiringuitos ultraderechistas europeos y españoles .
Las izquierdas aún pueden –y deben– defender unas políticas migratorias eficientes y respetuosas con los valores europeos y los derechos humanos.
No caigamos en la trampa del patrioterismo barato..

domingo, 30 de mayo de 2021

Blanquear el 23-F
llamando peor golpista a Oriol Junqueras
es golpismo intelectual, histórico, cultural y deontológico.

Uno ya no sabe si es incultura o desmemoria, que vienen a ser lo mismo. Considerar el procés como "el mayor golpe contra nuestro Estado de Derecho", como vienen repitiendo todos los periódicos de nuestra rancia derecha en estos días de indultos rumoreados, es olvidar el 23-F, por ejemplo, o el 11-M, el asesinato de Miguel Ángel Blanco, GAL, Hipercor, Vic...

Aquellos sí que fueron ataques contra la democracia. 
La memoria, el pasado como tierra quemada. Así no vamos a salir nunca de los garrotazos de Goya.

No voy a citar aquí los indultos a los golpistas del 23-F o a la enorme cantidad de
oligarcas corruptos a los que se aplicaron medidas de gracia, pues ya lo están haciendo todos los días los compañeros de los periódicos que no practican el golpismo informativo. Porque esto sí que es golpismo.

Blanquear el 23-F llamando peor golpista a Oriol Junqueras es golpismo intelectual, histórico, cultural y deontológico.