Europa debería aprovechar la oportunidad que ofrece la derrota del populismo euroescéptico en Hungría para avanzar en su integración antes de que la internacional ultranacionalista se recupere del golpe recibido.

sábado, 15 de septiembre de 2007

Que entre, la meta quien la meta.

Hoy tiene que entrar el balón. Lo que no sea quedarse con los tres puntos en casa sonará a excusas inasumibles. Llegó la hora del gol.

Ahora bien, no me importa quién sea quien dé el último impulso a la pelota para que entre en la red. Si es el mejor delantero centro del equipo, estupendo, y si es el más patosillo que usando el gluteo casi sin saberlo y porque pasaba por allí hace que todo San Mamés se levante y grite gol al unisono, también.

Y es que, en este, como en otros equipos y proyectos en la vida, lo importante es que la pelota entre, no quién del equipo la introduce, si se funciona realmente como tal, como equipo.

Valga la simbología para casi todos los campos de la vida. Se entiende ¿no?