Lo he leido en el blog de Enrique Dans, y francamente, era algo que esperaba hace tiempo que se "inventase". Vía Business 2.0 pronto llegará este curioso invento, iCache, una forma de sustituir todo el plástico que llevas en el bolsillo: tarjetas de crédito, débito, de puntos, y hasta de la taquilla del gimnasio o cualquier otra que funcione mediante banda magnética. Un cacharrito de $99, de 8 mm. de grosor, con un lector biométrico de huella digital, que contiene una tarjeta. Registras todas tus tarjetas en la web de la compañía, pasas la información al iCache, y tras autenticarte, te aparece un menú con todas tus tarjetas. Escoges la que quieres en ese momento, sacas la “tarjeta comodín”, la usas, y en cuanto la vuelves a guardar, toda la información se borra automáticamente, para disminuir el riesgo en caso de robo. Obviamente, el futuro es que este papel lo desarrolle directamente nuestro teléfono móvil o dispositivo similar, pero por el momento, la idea de una “tarjeta comodín” me ha resultado como mínimo curiosa.¿Por que se condena a una inmersión en una lengua que no conocen a la mayoría del alumnado vasco?
Exigir euskera en oposiciones garantiza que los puestos queden repartidos en una parte de su población, pero no su uso ni el acercamiento en positivo del resto a esa otra lengua propia del país.
martes, 4 de septiembre de 2007
Un invento esperado
Lo he leido en el blog de Enrique Dans, y francamente, era algo que esperaba hace tiempo que se "inventase". Vía Business 2.0 pronto llegará este curioso invento, iCache, una forma de sustituir todo el plástico que llevas en el bolsillo: tarjetas de crédito, débito, de puntos, y hasta de la taquilla del gimnasio o cualquier otra que funcione mediante banda magnética. Un cacharrito de $99, de 8 mm. de grosor, con un lector biométrico de huella digital, que contiene una tarjeta. Registras todas tus tarjetas en la web de la compañía, pasas la información al iCache, y tras autenticarte, te aparece un menú con todas tus tarjetas. Escoges la que quieres en ese momento, sacas la “tarjeta comodín”, la usas, y en cuanto la vuelves a guardar, toda la información se borra automáticamente, para disminuir el riesgo en caso de robo. Obviamente, el futuro es que este papel lo desarrolle directamente nuestro teléfono móvil o dispositivo similar, pero por el momento, la idea de una “tarjeta comodín” me ha resultado como mínimo curiosa.