Europa debería aprovechar la oportunidad que ofrece la derrota del populismo euroescéptico en Hungría para avanzar en su integración antes de que la internacional ultranacionalista se recupere del golpe recibido.

jueves, 17 de julio de 2008

Ecos del G-8


25 chefs, ocho platos, 19 variedades y 105 millones de personas que pueden caer bajo el umbral de la pobreza por culpa de la crisis de los alimentos. Un mal día para montar la gran comilona del G-8.

Nadie parece dispuesto a reconocer su contribución al problema y el dinero comprometido es insuficiente. Las tres agencias de la ONU que sí tienen como prioridad la lucha contra el hambre recordaron la pasada semana que en los últimos 30 años el porcentaje de la ayuda al desarrollo dedicado a la agricultura cayó del 17% al 3%.

Y la culpa siempre es de los otros. Triste, ¿no?

Visto en Guerra eterna