La jornada de mediados de junio en la que nos juntamos en el BEC de Barakaldo no fue un acto aislado. Fue la presentación pública del comienzo de un importante proceso de reflexión, un gran plan para esta y una nueva generación.
Un proceso que no debe de ser interrumpido ni eclipsado por nada ni por nadie, y que debe de abrir una nueva fase de dinámicas y de acuerdos.
¿Por que se condena a una inmersión en una lengua que no conocen a la mayoría del alumnado vasco?
Exigir euskera en oposiciones garantiza que los puestos queden repartidos en una parte de su población, pero no su uso ni el acercamiento en positivo del resto a esa otra lengua propia del país.