Una democracia con pobreza no es una democracia. Solo es una democracia cuando todos tienen un mínimo económico.
Si existen 40 millones de pobres, como en EE UU, entonces ese país no es rico.
Un impuesto a los supermillonarios es algo básico.

jueves, 27 de junio de 2019

Otegi, simplemente repugnante.


Cuando alguien quema un bosque y cuando los bomberos están a punto de apagarlo, él se acerca, mea sobre la última llamita y alardea de haber contribuído a apagarlo, no solo es gilipollas, además sigue siendo un peligroso incendiario.

Ayer me pareció estupendo que la televisión pública invitase a Otegí. Sirvió para demostrarnos a todos lo poco que había evolucionado. Oirle podía dar nauseas, pero la culpa no la tenia el medio público. Nadie blanqueó su imagen. Él se enmierdó solo.

Se limitó a decir que "Lo siento de corazón si hemos generado más dolor a las víctimas del necesario o del que teníamos derecho a hacer". ¿Del necesario? Repugnante. Llama la atención que quien se autoproclamaba el "Mandela" vasco siga refugiado en su laberinto, con los mismos argumentos de hace una década. Y cuando alguien no avanza, en general, retrocede. Es el caso. Lamentable. Si el radicalismo vasco quiere avanzar, debe de jubilar a estos impresentables imposibles de reciclar.