«Dentro de veinte años estarás más decepcionado por las cosas que no hiciste que por las que hiciste.
Así que suelta amarras. Aléjate del puerto seguro. Aprovecha los vientos favorables para desplegar tus velas.
Explora. Sueña. Descubre» - H. Jackson Brown

jueves, 27 de junio de 2019

Otegi, simplemente repugnante.


Cuando alguien quema un bosque y cuando los bomberos están a punto de apagarlo, él se acerca, mea sobre la última llamita y alardea de haber contribuído a apagarlo, no solo es gilipollas, además sigue siendo un peligroso incendiario.

Ayer me pareció estupendo que la televisión pública invitase a Otegí. Sirvió para demostrarnos a todos lo poco que había evolucionado. Oirle podía dar nauseas, pero la culpa no la tenia el medio público. Nadie blanqueó su imagen. Él se enmierdó solo.

Se limitó a decir que "Lo siento de corazón si hemos generado más dolor a las víctimas del necesario o del que teníamos derecho a hacer". ¿Del necesario? Repugnante. Llama la atención que quien se autoproclamaba el "Mandela" vasco siga refugiado en su laberinto, con los mismos argumentos de hace una década. Y cuando alguien no avanza, en general, retrocede. Es el caso. Lamentable. Si el radicalismo vasco quiere avanzar, debe de jubilar a estos impresentables imposibles de reciclar.