Es un grito por la paz, un símbolo contra la guerra.
Un emblema pictórico en forma de mural de grandes dimensiones que fue realizado por Pablo Picasso nada más conocerse el bombardeo de Gernika del 26 de abril de 1937, del que hoy se cumple su 84 aniversario.
Desde entonces, es una de las obras cumbre del arte mundial, replicado miles de veces en otras tantas formas.
Hasta en chocolate.
Resulta kafkiano que la vida de toda una capital pueda verse alterada por la presencia en ella de una sola persona,
de un provocador profesional, sí, pero una única persona.
Una lástima que no se haya permitido que él solo haga el ridículo.
Una pena que los violentos de este país, le entren al trapo a este fascista y caigan en su juego.
Esta violencia solo beneficia a la extrema derecha del PP/VOX
