Una democracia con pobreza no es una democracia. Solo es una democracia cuando todos tienen un mínimo económico.
Si existen 40 millones de pobres, como en EE UU, entonces ese país no es rico.
Un impuesto a los supermillonarios es algo básico.

jueves, 29 de abril de 2021

Nos falta ese centro político
comprometido con la tolerancia,
la alternancia o los derechos universales
vistos sin reservas.

Por eso, el fascismo y el antifascismo radical, siendo dos cosas harto diferentes, coinciden finalmente en su escaso amor por esta forma de organizarnos.
Y eso es importante.



El vaciado del "centro político" no es una operación de geometría política, sino de disputa por una hegemonía antagonista que, una vez conquistada, se atrinchera en un poder indiscutible.

Ya sabemos que el "centro" no existe. Existen los partidos de centro derecha y de centro izquierda, siempre dispuestos al diálogo y al consenso.

Ese vaciado del "centro político" no consiste en eliminar fuerzas políticas ubicadas en la mitad, en la moderación o en el gradualismo, sino en borrar del escenario la idea de consenso, mínimos comunes, tolerancia, alternancia o derechos universales vistos sin reservas, sin lecturas de parte, unilaterales.

La democracia liberal (La democracia burguesa de los libros marxistas)  en esta fase de nuestra sociedad, donde la conciencia solidaria avanza especialmente lenta, se ha demostrado mucho menos peor que cualquiera de sus alternativas para estas horas.



El Correo / Antonio Rivera