Francia ya prohíbe fumar en cafés, restaurantes y discotecas. Evidentemente, en oficinas y otros lugares públicos la medida ya estaba tomada. No es el primer estado que apuesta por algo que, a los no fumadores, nos parece tan razonable.
¿Para cuando seremos capaces de asumirlo como país?
¡Ojalá este año sea el último de esta situación!
Y en ese forzado pulso gana siempre la ultraderecha, gana Trump,
que además dedica fondos millonarios a subvencionar los chiringuitos ultraderechistas europeos y españoles .
Las izquierdas aún pueden –y deben– defender unas políticas migratorias eficientes y respetuosas con los valores europeos y los derechos humanos.
No caigamos en la trampa del patrioterismo barato..