Asistimos en España a un pulso testosterónico sobre quién tiene la patria más larga.
Y en ese forzado pulso gana siempre la ultraderecha, gana Trump,
que además dedica fondos millonarios a subvencionar los chiringuitos ultraderechistas europeos y españoles .
Las izquierdas aún pueden –y deben– defender unas políticas migratorias eficientes y respetuosas con los valores europeos y los derechos humanos.
No caigamos en la trampa del patrioterismo barato..

martes, 8 de enero de 2008

Si hay que llorar, se llora

Decían que no era sensible, que era demasiado "dura".
Su victoria de hoy está en peligro, pero el teatro continua.
Si hay que aumentar la dosis de "sensiblerismo", pues se aumenta.
Todo sea por la candidatura. Aupa Hillary!