Google+

domingo, 6 de enero de 2019

"Las abarcas desiertas", de Miguel Hernandez. Noche de Reyes.


Hace unas horas mi amigo Kizkur 
me ha enviado un poema de Miguel Hernández 
que yo desconocía. 

Que hoy encuentremos nuestros zapatos 
llenos de amor y de fuerza
para luchar contra la injusticia. 
Buena Noche de Reyes.

Es un poema sobre las noches y los días de Reyes 
de su infancia... "Las abarcas desiertas". Dice así:

"Por el cinco de enero,
cada enero ponía
mi calzado cabrero
a la ventana fría.

Y encontraban los días,
que derriban las puertas,
mis abarcas vacías,
mis abarcas desiertas.

Nunca tuve zapatos,
ni trajes, ni palabras:
siempre tuve regatos,
siempre penas y cabras.

Me vistió la pobreza,
me lamió el cuerpo el río,
y del pie a la cabeza
pasto fui del rocío.

Por el cinco de enero,
para el seis, yo quería
que fuera el mundo entero
una juguetería.

Y al andar la alborada
removiendo las huertas,
mis abarcas sin nada,
mis abarcas desiertas.

Ningún rey coronado
tuvo pie, tuvo gana
para ver el calzado
de mi pobre ventana.

Toda gente de trono,
toda gente de botas
se rió con encono
de mis abarcas rotas.

Rabié de llanto, hasta
cubrir de sal mi piel,
por un mundo de pasta
y unos hombres de miel.

Por el cinco de enero,
de la majada mía
mi calzado cabrero
a la escarcha salía.

Y hacia el seis, mis miradas
hallaban en sus puertas
mis abarcas heladas
mis abarcas desiertas."

No hay comentarios:

Publicar un comentario