Asistimos en España a un pulso testosterónico sobre quién tiene la patria más larga.
Y en ese forzado pulso gana siempre la ultraderecha, gana Trump,
que además dedica fondos millonarios a subvencionar los chiringuitos ultraderechistas europeos y españoles .
Las izquierdas aún pueden –y deben– defender unas políticas migratorias eficientes y respetuosas con los valores europeos y los derechos humanos.
No caigamos en la trampa del patrioterismo barato..

domingo, 19 de abril de 2020

Se busca al "huésped intermediario".

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Ayer, en un encuentro distendido con jóvenes, el portavoz del Gobierno en esta crisis sanitaria ha mencionado un término que me ha llamado la atención: el "Huésped intermediario". Ese que ha permitido evolucionar al virus de su situación ancestral a la actual.

Dicen los científicos que esta historia no comenzó, tal como se empezó a decir inicialmente, porque una persona comiese un murciélago. Simplemente así, no. Debería implicar un largo y continuado contacto con el agente patógeno y, además de consumirlo, hacerlo en malas condiciones de cocinado. Y es obvio que de murciélagos ingeridos mal cocinados está la historia llena.

Todo el mundo científico coincide en que tiene que haber un "elemento intermedio", un factor entre las dos fases, que transforme, evolucione o permita que dicho virus cambie sus protocolos.

Puede estar asentado en otro animal, que en estos momentos, oficialmente, se desconoce, no se sabe, y nadie puede negar con sinceridad que sea fruto de un laboratorio. Hoy, en El Correo se habla del tema y se recuerda que hay científicos investigando el tema.




A lo mejor nos lo quieren contar por fascículos. A lo mejor.
Lo que sí está claro es que, sea lo que sea,  no interesa comunicar a la población para no "alarmarla". ¡Cómo se preocupan de nosotros!.