Asistimos en España a un pulso testosterónico sobre quién tiene la patria más larga.
Y en ese forzado pulso gana siempre la ultraderecha, gana Trump,
que además dedica fondos millonarios a subvencionar los chiringuitos ultraderechistas europeos y españoles .
Las izquierdas aún pueden –y deben– defender unas políticas migratorias eficientes y respetuosas con los valores europeos y los derechos humanos.
No caigamos en la trampa del patrioterismo barato..

sábado, 18 de abril de 2020

Esto tiene que ser un valle de lágrimas ... pero para los demás.

Es "curioso" que los partidos de derecha y derecha extrema
sean los que más católicos reúnan en sus filas.
Ha sido así toda la vida. Y llama la atención que les joda tanto
que un gobierno se plantee ayudas a sus conciudadanos/as
para que su existencia sea un poquito más llevadera.
Pero les jode y no lo pueden resistir.