Asistimos en España a un pulso testosterónico sobre quién tiene la patria más larga.
Y en ese forzado pulso gana siempre la ultraderecha, gana Trump,
que además dedica fondos millonarios a subvencionar los chiringuitos ultraderechistas europeos y españoles .
Las izquierdas aún pueden –y deben– defender unas políticas migratorias eficientes y respetuosas con los valores europeos y los derechos humanos.
No caigamos en la trampa del patrioterismo barato..

viernes, 8 de mayo de 2020

En Sope, ayer a la tarde, la playa, los bañistas y la Fase 0

Ayer a la tarde, en alguna cadena, ví cómo los municipales donostiarras sacaban del agua y levantaban de la arena a los que, pasando de las indicaciones, pensaban que "aquí no pasa na y yo soy más listo que la media".


Hemos demostrado tener, en general, un alto grado de responsabilidad, pero sería una enorme lástima que, por cuatro descerebrados, echemos a perder tanto sacrificio comunitario.