Asistimos en España a un pulso testosterónico sobre quién tiene la patria más larga.
Y en ese forzado pulso gana siempre la ultraderecha, gana Trump,
que además dedica fondos millonarios a subvencionar los chiringuitos ultraderechistas europeos y españoles .
Las izquierdas aún pueden –y deben– defender unas políticas migratorias eficientes y respetuosas con los valores europeos y los derechos humanos.
No caigamos en la trampa del patrioterismo barato..

jueves, 14 de mayo de 2020

Los fachitas de allí y de aquí, son como el puto virus, pero acabarán igual. La sociedad, cada vez más democratica y menos violenta.


Si en el post anterior hablaba de los "fachitas" españoles que en pleno barrio de Salamanca desafían a la democracia, al Estado de Alarma y a la "madre que los parió", en Euskadi los mismos fachas, refugiados bajo otras siglas, otros aparentes idearios y otras nostalgias felizmente vencidas por la sociedad democrática, nos recuerdan periódicamente que siguen entre nosotros, como el puto virus.
Pero a estos virus también venceremos.



Nosotros seguiremos condenando a ambos.
Habrá partidos que se negaran a hacerlo.
Al menos a los más próximos ideologicamente a ellos.
Podremos verlo y reprobarles su cobarde actitud.