Europa debería aprovechar la oportunidad que ofrece la derrota del populismo euroescéptico en Hungría para avanzar en su integración antes de que la internacional ultranacionalista se recupere del golpe recibido.

martes, 3 de noviembre de 2020

El republicanismo francés es una idea insoportable para el islamismo radical, el autoritarismo y los nacionalismos populistas.

Para el ayatolá Jamenei, el presidente Erdogan o los Hermanos Musulmanes, la república se asemeja al califato islámico que impone la autoridad de Dios, la teocracia, y abomina del laicismo. 

Para Putin o para Trump, es el poder vertical de un presidente nacionalista y autoritario. 

Para Maduro, la dictadura de una mayoría sin respeto a la oposición ni sujeción al Estado de derecho. 

Para los europeos, la república es Francia. Libertad, igualdad y fraternidad. La ilustración. Una sociedad gobernada por las leyes. La escuela laica y las libertades de conciencia, de creación y de expresión bien protegidas. Sin grupos étnicos o religiosos que sitúen sus reglas comunitarias por encima de las leyes de todos. 

Esa república es insoportable para el islamismo radical, el autoritarismo y el nacionalismo populista.